martes 8 de diciembre de 2009

Ha muerto el terror.


Cuando pensar en la vida se hace necesario, pensar en el disfrute y la entrega personal a la vocación con que se ha nacido es imperativo. Cuando pienso en personas que viven con intesidad su corta existencia en este espacio-físico-temporal pienso, necesariamente, en el que fue el primer y más autentico roquero dominicano. Luís -el terror- Días.

Fue entre muchas cosas además de músico, actor y compositor. Por ejemplo, actuo en "Dear Teresa" de 1993 recibiendo el Silver Award del Festival Internacional de Filadelfia de 1994, y pese a su alocada forma de ser y desenfreno en su vida privada, la UNICEF lo contrató para la interpretación de una canción dedicada a los niños sin padres.

En fin...

No sólo te lloraron tus amigos y queridos, sino también que hoy el cielo rompio a llover en Santo Domingo...

De hecho, debiste haberte ido otro día, no hoy; mi celular se ahogo en la lluvia esta tarde, además de que no menos de 15 carros le pasaron por encima. Yo intuyo que no soportó la noticia de tu partida y recurrió al suicidio lanzandose de mi bolsillo al medio de la Churchill cuando yo la cruzaba en dirección al banco, en pleno aguacero... Luís, creo que algo de culpa tienes por eso.

Antes de concluir, ha de decirse que Luis murió a causa del modo de vida que llevaba, una vida a plenitud, a plenitud de vicios y placeres, eso queda manifiesto en una frase, muy representativa, que resume su vida:

Bebete tu romo y fumate tu vaina, pero nunca dejes de crear y trabajar
Luis -el terror- Días

Oí me di cuenta, querido Luis, que te casaste con el alcohol por la iglesia.... y tu sabes como es eso, esa gente se coje muy en serio aquello de:
....hasta que la muerte los separe

Recuerdos a tus restos y paz a tu alma. Espero que sea donde sea que estés, haya romo.

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