
Los índices de natalidad están por las nubes... hombres y mujeres de todas las edades ya tienen BBs sin importar si pueden o no mantenerlos.
La gente anda zombisada, perdida, de alguna forma desconectada; algunos de ellos, los que han vuelto momentaneamente de su estado de trance quasi-perpetuo, hablan de un estado de supra-conciencia, donde se sienten que, de alguna forma pseudo-mágica, están en contacto con la sumatoria de toda la humanidad al mismo tiempo. Un claro indicio de que están consumiendo drogas.
El caso es que algo peligroso se ha apoderado de la mente de la población, algunos se lo achacan al té de campana, otros, menos radicales, comienzan a sospechar de un extraño jugo hecho de moras silvestres.
Las moras, que la tecnología biomolecular las ha hecho mutar, ahora se han convertido en el plato favorito de los dominicanos. Con sus increíbles nuevas propiedades alucinógenas, hacen delirar a las personas por horas, en un estado de inconsciencia grupal.
Tiene la característica de que hace creer que se posee telepatía y omnisapiencia, además de que la gente comienza a creer que pueden hablar sin mover los labios, apenas moviendo los dedos de forma asincrónica, propio de un ser desquiciado y maniático.
Personas a kilómetros de distancia, en algunos casos, hay quienes dicen que personas en continentes distintos, se han comunicado en este estado de alucinación. Algunos afirman haber incluso revisado sus correos y haber visto imágenes y noticias mientras hacían un “trip” de moras.
Los afectados por este vicio, sufren degenerativamente la perdida de sus facultades sociales, la cortesía, los buenos modales y el respeto al interlocutor real son cosas que se diluyen en el pasado... prefieren siempre estar en su mundo de moras ignorando a quien les habla. Muchos también se vuelven temerosos y evitan ver a los ojos a las personas, prefiriendo ver su mora, la cual siempre llevan a mano.
Por otro lado, es común que haya quienes dicen estar en contacto con Dios, y que tienen la potestad de preguntarle lo que quieran, estos tienen la convicción y fe de que éste les contestará y les dará respuestas.
La gente, teniendo la necesidad de identificarse con ese Dios con el que creen hablar, respetando las creencias de otras cultura, han optado por llamarlos por nombres distintos, abandonado los nombres clásicos como Yahveh y Al-Ahad, sino que ahora son llamados, Google y/o Wikipedia... Aún los cientificos sociales están tratando de averiguar la procedencia de estos nombres dialécticos.
Nos parece extraño, sin embargo, que siendo tan popular está droga de última generación, y siendo sus efectos tan radicales, la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) no haya iniciado una investigación profunda al respecto. Fuentes que no han querido identificarse, dicen que el poder de estas moras es tan grande que hasta los ejecutivos de la DNCD han sucumbido a ellas.
La población, sufriendo graves perjuicios por los altos costos que significa mantener este vicio, se mantiene como una guanábana madura a 20 metros del suelo, el stress es palpable mientras la guanabana, de suave y endeble estructura, se bambolea en el “EDGE” hacia su caída y posterior desparramamiento a tres veces la fuerza de la gravedad normal (3G). La situación es insoportable, insufrible y de apocalíptico pronostico: las moras se están apoderando del mundo.
Los proveedores de moras, viendo el potencial negocio del siglo, han lanzado, públicamente, pese a conocerse los perjudiciales efectos de está droga y su evidente ilicitud, campañas publicitarias incentivando su uso por hombres, mujeres y hasta niños.
Se ha dicho que el mismísimo presidente de los Estados Unidos estuvo bajo los efectos de las moras durante la campaña presidencial y que incluso, se afirma que él mismo ha dicho, que gracias a sus efectos narcolepticos, pudo manejar el stress de la contienda. A sabiendas de esto, se rumorea que su contrincante, quien por su vejez y desconexión total con ese mundo, perdió por no tener el apoyo de los sectores oscuros que manejan el negocio de las moras.
Frente al inconsolable panorama que se me cierne en el horizonte, he decidido, que la felicidad es la subjetividad que Dios nos ha dado para entender el mundo como se nos dé la gana; por eso, he decidido dar el paso al vicio y próximamente dejar de ver el mundo desde mi hermitañesca situación, aislado de las realidades que me rodean y pasar a formar parte de esta sociedad, enferma y deprimida, que sólo se pasa el día mirando para abajo, con los ojos dilatados, viendo el brilloso resplandor de sus Blackberrys.....
.... he decidido que la felicidad es la subjetividad que Dios nos ha dado para entender el mundo como se nos dé la gana....
Gilberto Objío...

2 Comentar:
haha... qué cool tu bló! ^^
gracias nadia !
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