miércoles 21 de octubre de 2009

¿Primero muerto o primero viejo?


Había un hombre sentado en la cuneta, con un fúnebre aspecto, semblante grotesco y triste.

Al otro lado de la calle, un peatón caminando con la mirada fijada en algún punto a miles de kilómetros de distancia... él y un maniquí andante podrían haber sido confundidos como dos cosas de igual naturaleza.

Niños corriendo, madres gritándoles. Autos despeinando las calles y brisas de humo soplando en la cara.

Era un día normal. Pero no tenía por que serlo.

Yo no sabía como había llegado a este punto, donde lo gris de la vida se confundía con lo translucido de lo cotidiano. Algo así como un va y ven de tonterías aburridas.

A aquel hombre sentado me le acerqué y preguntándole el por qué de su duro semblante, él contestó: - ¿Ves a aquel niño que corre? -Sí, claro que lo veo (respondí volteando) - Así era yo, pero ya el tiempo de eso pasó, ahora me toca ser así como soy y a él le tocará también.

Yo también recuerdo haber sido necio de pequeño, pero no veo la conexión entre ser viejo y estar aburrido con cara de desgracia, ni cómo el pasar del tiempo me hará así.

En eso, el niño choca conmigo y cuando lo hace le agarro un hombro le digo - ¿Tú ves a ese viejito aburrido, feo y “gediondo”, que San Pedro lo llamó por el nombre pero se hizo el chivo loco y no fue? - Claro que lo veo, él siempre ´ta ahí. -Bueno amiguito, prepárate que te vas a poner así.... dije. A lo que sorpresivamente él dijo....


-Primero muerto...


Lo que me hizo pensar en lo trágica que se ve la vejez cuando está lejos pero con el correr de los años va aminorando su impacto día a día y haciéndose más familiar... por ejemplo.. si bien para el niño mejor muerto que viejo, para el viejo seguro que mejor muerto después de viejo...

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